Sentado sobre la cama individual que su padres le regalaron a los 7 años, puede sentir la arena dentro de sus converse negros, los jeans mojados hasta las rodillas y el olor a sal mezclado con el de fluidos vaginales. Unicamente la luz de la luna alumbra el cuarto, sus facciones no se alcanzan a percibir. La ventana empañada. 3:00 am parpadean en el reloj y en la mesita las monedas que sobraron al comprar una cajetilla de cigarros.
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