El autobus abarrotado brinca, frena y acelera a una velocidad fuera de lo permitido. Sus manos se sostienen del riel constantemente sin saber en que momento puede surgir un moviento. El no piensa en otra cosa.
En cada parada la gente se recorre bruscamente, provocando un esfuerzo lleno de sudor y olor a humano encerrado. Sigue sin cambiar su pensamiento.
1 hora y media despues de haber abordado, su parada se acerca.
Parpadea y la sigue viendo como si la tuviera enfrente.
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